Neolítico


Periodo


Años 6000 a.C. – 2500 a.C.


Descripción


La palabra Neolítico significa “piedra nueva”, es decir, la pulimentada obtenida por frotamiento, frente a la tallada de las épocas anteriores, a la que complementa y no sustituye del todo. Este pulimento de las herramientas comporta ventajas respecto a las anteriores, como su mayor duración y la posibilidad de emplearlas sobre materiales más duros. El ser humano emprende una nueva forma de vida, pasando de cazadores y recolectores a ganaderos y agricultores. Se inicia la domesticación de animales y el cultivo de plantas, algo que constituye uno de los acontecimientos más decisivos de la historia. Esta revolución llega a la Península Ibérica desde Oriente Medio, en donde aparece hacia el 10000 a.C. A partir de allí se difunde por Europa y el Norte de África. La materia dura de origen orgánico (hueso, asta, marfil y concha) sigue proporcionando un volumen importante de útiles y adornos al conjunto de las primeras sociedades productoras. De igual forma son usados otros elementos como tejidos y maderas, pero su difícil conservación nos impide conocerlos salvo en casos excepcionales como los encontrados en la Cueva de los Murciélagos en Albuñol, Granada.

Los primeros animales domesticados son la cabra y la oveja, para luego extenderse a otros como la vaca. Entre los vegetales, las primeras especies cultivadas son el trigo y la cebada, añadiéndose más tarde otras gramíneas y también leguminosas. La economía productiva exige vivir cerca de los pastos y del terreno arado, controlando los ritmos de las cosechas. Se usan los molinos de mano o molederas, junto a los recipientes cerámicos para cocinar algunos alimentos y facilitar que sean comestibles. Se utilizan diversos medios de conservación de los alimentos: congelación, secado, salazón, adobo, ahumado, tostado y hervido. Las comunidades humanas consiguen excedentes de víveres que se almacenan en grandes recipientes como los silos y se hacen sedentarias para tener un lugar en el que acumular riquezas.

La organización social es cada vez más compleja. Coexisten varias formas de ocupación del territorio: las cuevas, los abrigos rocosos o las cabañas al aire libre hechas de madera, piedra y barro. Todas ellas pueden ser lugares de hábitat, almacenaje, explotación cinegética o estabulación. Los incipientes núcleos habitados de cabañas al aire libre constituyen pequeños poblados, cuya evolución posterior da origen a las ciudades.

Comienzan las tareas de elaboración textil y a crearse nuevas técnicas de producción cerámica, aún sin torno. La cerámica, gracias a la plasticidad de la arcilla, permite la fabricación a mano de recipientes de formas diversas y destinados a múltiples usos. Es la innovación tecnológica más importante del Neolítico. Se realiza de tres maneras: con modelado directo, mediante ayuda de moldes de cestería o también levantando las paredes con bandas o anillos. La cocción posterior en rudimentarios hornos hace que sean consistentes y duros y, por tanto, más perdurables. Algunos están decorados con distintos motivos efectuados con incisiones o apliques. En varias áreas del territorio peninsular aparece la cerámica cardial, que se obtiene con la impresión sobre su superficie aún fresca utilizando el caparazón del bivalvo llamado “cardium edule”, consiguiendo piezas de un extraordinario valor estético y funcional.

Las prácticas funerarias tienen gran importancia en la vida social y espiritual de las gentes. Hay indicios de la existencia de un cuidado ritual, del que forma parte el ajuar funerario que acompaña al difunto. Por regla general no hay cremaciones, que aparecen algo más adelante.

A finales de este periodo se introduce el arte megalítico, con el que se construye imponentes monumentos funerarios mediante el empleo de enormes piedras. Son los dólmenes, la primera arquitectura de la historia. También en la última etapa y debido al auge económico se produce el desarrollo de redes comerciales, algunas de larga distancia, por las que circulan productos de primera necesidad entre los que están la sal y las materias primas estimadas por su mayor calidad para la confección de algunos útiles (obsidiana, sílex melado, fibrolita, etc.) así como otras con un interés ornamental y simbólico (variscita, ámbar, marfil, huevo de avestruz, etc).

Con el tiempo, la gestión de los excedentes, que aseguran el sustento en tiempos de escasez, se convierte en la base de la organización social. Esto provoca la aparición de individuos que controlan y distribuyen el alimento, dando paso a las desigualdades y a la jerarquización de personas y poblados. La lucha por el control de las tierras, el ganado y el alimento acumulado inaugura un modo de vida que se prolongará desde entonces.


Enlace


Entradas Neolítico


 


Cerámica cardial. Cova de l’Or, Beniarrés (Alicante)
CeramicaCardial


 


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