Neolítico


Periodo


Años 6000 a.C. – 2500 a.C.


Descripción


La palabra Neolítico significa “piedra nueva”, es decir, la pulimentada obtenida por frotamiento, frente a la tallada de las épocas anteriores, a la que complementa y no sustituye del todo. Este pulimento de las herramientas comporta ventajas respecto a las anteriores, como su mayor duración y la posibilidad de emplearlas sobre materiales más duros. Se lleva a cabo frotando la materia prima con otras rocas abrasivas como las areniscas. Al final se obtiene un borde afilado, muy útil para desforestar, cultivar y cosechar. La desventaja es que hace falta invertir más tiempo en la elaboración de cada pieza. Se aplica esencialmente a elementos utilitarios como hachas, flechas, hojas cuchillo, azadas, mazos, molinos y cinceles, así como en algunos objetos decorativos como los adornos personales.

El ser humano emprende una nueva forma de vida, pasando de cazadores y recolectores a ganaderos y agricultores. Se inicia la domesticación de animales y el cultivo de plantas, algo que constituye uno de los acontecimientos más decisivos de la historia. Supone además la selección reproductiva de animales y plantas elegidos por sus características de rentabilidad humana: tamaño, fuerza, docilidad, resistencia, beneficio, etc.

La aparición de la ganadería y la agricultura marca el final de las sociedades depredadoras y el origen de las productoras, con un sistema económico basado en la obtención de rendimientos a largo plazo del trabajo invertido en los animales y en la tierra. Se promueven notables reformas sociales y sustanciosas mejoras técnicas. Esta revolución llega a la Península Ibérica desde Oriente Medio, en donde aparece hacia el 10000 a.C. A partir de allí se difunde por Europa y el Norte de África.

Las nuevas tecnologías no condicionan la desaparición de las desarrolladas en épocas anteriores. Se continúa tallando y se explotan grandes minas de sílex y variscita. La materia dura de origen orgánico (hueso, asta, marfil y concha) sigue proporcionando un volumen importante de útiles y adornos al conjunto de estas primeras sociedades productoras. De igual forma son usados otros elementos de origen orgánico como tejidos y maderas, pero su difícil conservación nos impide conocerlos salvo en casos excepcionales como los encontrados en la Cueva de los Murciélagos en Albuñol, Granada.

Los primeros animales domesticados son la cabra y la oveja, para luego extenderse a otros como la vaca y el cerdo. Entre los vegetales, las primeras especies cultivadas son el trigo y la cebada, añadiéndose más tarde otras gramíneas y también leguminosas. La economía productiva exige vivir cerca de los pastos y del terreno arado, controlar los ritmos de las cosechas y obtener excedentes que aseguran el sustento en periodos de escasez. La producción de alimentos aumenta el control de los recursos disponibles y reduce el grado de dependencia con la naturaleza.

En la dieta tienen gran importancia los cereales y las leguminosas. Para su consumo aparecen nuevos útiles, como los molinos de mano o molederas. Pero será la cerámica la que más influya en los nuevos procesos culinarios. Los recipientes cerámicos permiten cocinar los alimentos, elevando la temperatura de su contenido por encima de los 100 grados. Esto posibilita hacer comestibles algunos productos, eliminado toxinas que no desaparecen por debajo de esta temperatura. Pero los cambios en la alimentación y las nuevas actividades también tendrán consecuencias negativas, como son las patologías detectables en las alteraciones óseas, la presencia de caries o los desgastes dentarios.

La conservación de los excedentes alimenticios es imprescindible para garantizar la reserva ante problemas de abastecimiento que puedan afectar al suministro básico de la población. Se utilizan diversos medios de conservación: congelación, secado, salazón, adobo, ahumado, tostado y hervido. Los víveres se almacenan en grandes recipientes como los silos, donde por ejemplo perdura el grano. Las comunidades humanas se hacen sedentarias para tener un lugar en el que acumular riquezas. Se crea la conciencia de grupo.

La organización social es cada vez más compleja. Coexisten varias formas de ocupación del territorio: las cuevas, los abrigos rocosos o las cabañas al aire libre hechas de madera, piedra y barro. Todas ellas pueden ser lugares de hábitat, almacenaje, explotación cinegética o estabulación. Se marca el inicio del despegue demográfico. Los incipientes núcleos habitados de cabañas al aire libre constituyen pequeños poblados, cuya evolución posterior da origen a las ciudades y al nuevo modelo de vida urbano.

Comienzan las tareas de elaboración textil y a crearse nuevas técnicas de producción cerámica, aún sin torno. La cerámica es la innovación tecnológica más importante del Neolítico. Gracias a la plasticidad de la arcilla, permite la fabricación a mano de recipientes de formas diversas destinados a múltiples usos. Es un material químicamente muy estable y está constituida por diversos tipos de arcillas. Dependiendo de la composición de la pasta y de su proceso de elaboración encontramos cerámicas de distinta calidad. Se realiza de tres maneras: con modelado directo, mediante ayuda de moldes de cestería o levantando las paredes con bandas o anillos. La cocción posterior en rudimentarios hornos hace que sean consistentes y duros, es decir, más perdurables. Algunos están decorados con distintos motivos efectuados con incisiones o apliques. Unos sirven para transportar, almacenar y conservar productos agrícolas destinados al consumo o a la siembra. Otros para cocinar y comer los alimentos. En varias áreas del territorio peninsular aparece la cerámica cardial, que se obtiene con la impresión sobre su superficie aún fresca utilizando el caparazón del bivalvo llamado “cardium edule”, consiguiendo piezas de un extraordinario valor estético y funcional.

Las explotaciones mineras ya se habían iniciado en el Paleolítico Superior, cuando se utilizan para obtener sílex de forma rudimentaria. Durante el Neolítico adquieren más importancia y se extienden territorialmente. Esta actividad genera una red de comercio para distribuir los materiales procedentes de puntos concretos. El método de trabajo consiste en abrir un sistema de pozos, galerías y salas, dejando pilares de roca como elementos sustentadores. De estas explotaciones se extrae variscita o calaíta, lidita, tridimita, cuarzo y ocres.

Las prácticas funerarias tienen gran importancia en la vida social y espiritual de las gentes. Hay indicios de la existencia de un cuidado ritual, del que forma parte el ajuar funerario que acompaña al difunto. Se encuentra gran diversidad de formas de enterramiento aunque escasean las cremaciones, mucho más frecuentes algo más adelante.

El concepto de la medicina surgiría seguramente mucho antes, pero a partir del Neolítico contamos con más información y se puede observar algunos tratamientos agresivos como las trepanaciones craneales. Pese a lo llamativo de estas intervenciones, cuya finalidad podría ser no solamente médica, es frecuente la supervivencia del paciente.

A finales de este periodo se introduce el arte megalítico, con el que se construye imponentes monumentos funerarios mediante el empleo de enormes piedras. Son los dólmenes, la primera arquitectura de la historia, grandes mausoleos de enterramientos colectivos.

En la última etapa, el auge económico causa un desarrollo de las redes comerciales, algunas de larga distancia, por las que circulan productos de primera necesidad entre los que están la sal y las materias primas estimadas por su mayor calidad para la confección de algunos útiles (obsidiana, sílex melado, fibrolita, etc.), así como otras con un interés ornamental y simbólico (variscita, ámbar, marfil, huevo de avestruz, etc).

Con el tiempo la gestión de los excedentes se convierte en la base de la organización social. Esto provoca la aparición de individuos que controlan y distribuyen los alimentos, dando paso a las desigualdades y a la jerarquización de personas y poblados. Las fuentes de riqueza establecen nuevas relaciones en la sociedad, favoreciendo la concentración del poder en personas o grupos concretos. La lucha por el control de las tierras, el ganado y los alimentos acumulados inaugura un modo de vida que se prolongará hasta los tiempos históricos.


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Cerámica cardial. Cova de l’Or, Beniarrés (Alicante)
CeramicaCardial


 


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