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El calendario de origen romano actual y su influencia desde Hispania


Desde el inicio de su existencia, el ser humano ha podido observar el movimiento continuo, uniforme y repetitivo de los astros. Esto permitió crear los primeros calendarios para medir el paso del tiempo con los que se podían organizar las tareas periódicas y cotidianas, incluyendo la predicción de las estaciones del año, los momentos de cría del ganado o los plazos de recolección de los cultivos agrarios. Sin olvidar el calendario maya, las primeras mediciones detalladas de las que se tienen constancia las realizaron los babilonios, chinos, egipcios, griegos y romanos.

Por ejemplo, los egipcios usaban un calendario solar de 365 días. Estaba dividido en tres estaciones de 120 días: «Ajet» o inundación, «Peret» o siembra, y «Shemu» o recolección. Para cuadrar el calendario añadieron 5 días más, llamados «Heru-Renpet» (los que están por encima del año) o «Mesut-Necheru» (del nacimiento de los dioses); en estos días se festejaba el nacimiento de 5 deidades egipcias: Osiris, Horus, Seth, Isis y Neftis.

En la actualidad utilizamos una combinación de calendario solar y calendario lunar, estando su origen el establecido en la época romana. El día y el año tienen su fundamento en el movimiento de la Tierra sobre sí misma y en torno al Sol; el mes se basa en el movimiento de la Luna, siendo equivalente a un ciclo lunar; la semana es una unidad empleada para organizar los días de trabajo y descanso, que corresponde de forma aproximada a una fase lunar.

Los primeros calendarios romanos

El primer calendario romano se implantó en el siglo VIII a.C. con el legendario rey Rómulo, fundador de Roma. Se caracterizaba porque el año comprendía diez meses lunares, desde marzo hasta diciembre, con cuatro meses de 31 días y seis meses de 30 días, contando con un total de 304 días. La duración de un mes era el tiempo trascurrido en un ciclo lunar de 29 días y medio, que se redondeaba en 30 y 31 días. En cuanto a los nombres de los meses, los cuatro primeros provenían de la mitología romana y los seis últimos provenían del orden que ocupaban en el conjunto. Los meses eran los siguientes:

  1. Martius. 31 días. Marzo. En honor al dios Marte. Dios de la guerra. Correspondía con el inicio de las campañas bélicas.
  2. Aprilis. 30 días. Abril. En honor a la diosa Apru, nombre etrusco de la diosa Venus. Diosa del amor, la belleza y la fertilidad.
  3. Maius. 31 días. Mayo. En honor a la diosa Maya, madre del dios Mercurio. Diosa de la fertilidad agrícola.
  4. Junius. 30 días. Junio. En honor a la diosa Juno, esposa del dios Júpiter. Diosa del hogar y la familia.
  5. Quintilis. 31 días. Julio. Por ser el mes quinto del calendario.
  6. Sextilis. 30 días. Agosto. Por ser el mes sexto del calendario.
  7. September. 30 días. Septiembre. Por ser el mes séptimo del calendario.
  8. October. 31 días. Octubre. Por ser el mes octavo del calendario.
  9. November. 30 días. Noviembre. Por ser el mes noveno del calendario.
  10. December. 30 días. Diciembre. Por ser el mes décimo del calendario.

El inicio y final del año estaba marcado por los ciclos de la naturaleza. Comenzaba en el mes de marzo, cuando termina el invierno y empieza la primavera, algo simbólico del renacer de la vida que coincidía con el nuevo año, que era la época en que se emprendían las cosechas agrícolas y las campañas militares. Los romanos utilizaron inicialmente como forma de medir el tiempo un calendario lunar, al igual que otras muchas culturas antiguas como la de los egipcios y griegos; es más fácil de seguir que el calendario solar pero más irregular, por lo que requiere ajustes de forma periódica.

Con este calendario las estaciones no se repetían en las mismas fechas de un año para otro, por lo que el segundo rey de Roma, Numa Pompilio, ordenó realizar una reforma en la que se añadieron los meses de enero y febrero al final del año. Los meses de 30 días pasaron a tener 29 días, enero se estableció con 29 días y febrero con 28 días. Había cuatro meses de 31 días, 7 meses de 29 días y uno de 28 días, Ahora el año tenía 355 días, por lo que su duración seguía siendo todavía menor respecto al real. Los meses quedaron de la siguiente manera:

  1. Martius. 31 días.
  2. Aprilis. 29 días.
  3. Maius. 31 días.
  4. Junius. 29 días.
  5. Quintilis. 31 días.
  6. Sextilis. 29 días.
  7. September. 29 días.
  8. October. 31 días.
  9. November. 29 días.
  10. December. 29 días.
  11. Ianuarius. 29 días. Enero. En honor al dios Jano. Dios de las puertas, los comienzos y los finales.
  12. Februarius. 28 días. Febrero. En honor al dios Februus. Dios de las ceremonias de purificación que se realizaban en este último mes para expiar las culpas y faltas cometidas a lo largo del año que se acababa y a los buenos augurios para el nuevo año que iba a comenzar.

Las Guerras Celtíberas

Durante el siglo II a.C., los enfrentamientos bélicos que los romanos mantenían en las Guerras Celtíberas de Hispania, como fue el asedio a Numancia, les supusieron una gran dificultad que incluso ocasionaron la modificación en el comienzo de su año oficial. Hasta entonces, en el calendario romano el año se iniciaba en el mes de marzo. Era cuando se nombraban los cargos anuales y se designaban los cónsules que iban dirigir las campañas militares lejos de Roma. Esto suponía que cuando éstos y sus ejércitos llegaban al interior de los territorios de la Península Ibérica habían transcurrido unos tres meses, estando ya  en el final de la primavera o principios del verano. Por tanto, las tropas romanas tenían poco tiempo para llevar a cabo sus objetivos, debido a que en la antigüedad las guerras se llevaban a cabo en primavera y verano.

Esta situación obligó al Senado Romano en el año 153 a.C. a trasladar el inicio del año oficial desde el mes de marzo hasta el mes de enero. Así los romanos podían planear las campañas militares del año en Hispana con el tiempo adecuado, algo que fue importante para la conquista definitiva del territorio peninsular. De esta manera, los sucesos de Hispania cambiaron el calendario para siempre.

El Calendario Juliano

Julio Cesar, líder militar y político tardorrepublicano, implantó en el año 45 a.C. un nuevo calendario romano con el fin de corregir los errores que todavía se mantenían, para de esta manera poder fechar de forma correcta las estaciones del año y sus fiestas romanas correspondientes, concordando con el momento astronómico en que sucedían. Se acordó que los años constaran de 365 días divididos en 12 meses y que cada cuatro años tuvieran 366 días, los años bisiestos, añadiendo un día al mes de febrero. Los meses pares tenían 30 días, excepto febrero que tenía 29 días en los años no bisiestos y 30 en los años bisiestos. Los meses impares tenían 31 días. Ese primer año tuvo 445 días, en vez de los 365 normales, para corregir los desfases del calendario anterior.

Fue el inicio del Calendario Juliano, nombrado así en su honor, un calendario solar empleado a partir de entonces y difundido hasta más allá del territorio que controlaban los romanos. Del calendario lunar quedó la duración de los meses, correspondiendo de manera cercana a los ciclos lunares. Así se establecieron los meses:

  1. Ianuarius. 31 días.
  2. Februarius. 29 días. 30 días los años bisiestos.
  3. Martius. 31 días.
  4. Aprilis. 30 días.
  5. Maius. 31 días.
  6. Junius. 30 días.
  7. Quintilis. 31 días.
  8. Sextilis. 30 días.
  9. September. 31 días.
  10. October. 30 días.
  11. November. 31 días.
  12. December. 30 días.

En el año 44 a.C., Marco Antonio, sucesor de Julio Cesar, cambió el nombre del mes de quintilis por el de julius, el actual mes de julio, en honor de Julio Cesar, que había muerto ese año. Se eligió este mes ya que había sido el de su nacimiento. En el año 8 d.C., por iniciativa del Senado Romano se cambió el nombre del mes de sextilis por augustus, el actual mes de agosto, en honor de Octavio Augusto, primer emperador romano. Se eligió este mes ya que fue en el que había conseguido sus victorias militares más importantes. Pasó de tener 30 días a 31 días, obteniendo este día del mes de febrero, que pasó de tener 29 días a 28 días. La cuestión de añadir un día al mes de agosto se produjo porque el Senado Romano quería dar la misma importancia al mes dedicado a Octavio Augusto que al de Julio Cesar, por lo que debían de tener el mismo número de días. Esta es la razón por la que los meses de julio y agosto tienen cada uno 31 días.

Debido a estos ajustes, febrero es el único mes del calendario con 28 días, excepto los bisiestos en que tiene 29 días. Los otros meses tienen cierta alternancia entre 30 y 31 días. Para mantener esta alternancia y evitar que tres meses seguidos durasen 31 días, septiembre pasó a tener 30 días, octubre 31 días, noviembre 30 días y diciembre 31 días. Este fue el calendario definitivo:

  1. Ianuarius. 31 días.
  2. Februarius. 28 días. 29 días los años bisiestos.
  3. Martius. 31 días.
  4. Aprilis. 30 días.
  5. Maius. 31 días.
  6. Junius. 30 días.
  7. Julius. 31 días.
  8. Augustus. 31 días.
  9. September. 30 días.
  10. October. 31 días.
  11. November. 30 días.
  12. December. 31 días.

Existían tres fechas de referencia durante cada mes. Se trataba de las calendas, las nonas y los idus:

  1. Calendas: Primer día de cada mes. De esta palabra deriva el término «calendario».
  2. Nonas. Era el día 7 de los meses martius, maius, julius y october. Y era el día 5 del resto de los meses.
  3. Idus. Era el día de 15 de los meses martius, maius, julius y october. Y era el día 13 del resto de los meses. El conocido como «idus de marzo» designaba al día 15 del mes de martius.

Las semanas

Desde el principio de la existencia de Roma se utilizaba la nundina, que consistía en un bloque de ocho días en los que el primero era el día del mercado. La semana comenzó a emplearse en la época republicana, aunque no llegó a imponerse hasta el siglo III d.C. por influencia del cristianismo.

La semana equivale de forma aproximada a una fase lunar: luna llena, luna menguante, luna nueva o luna creciente. Cuatro fases lunares completan un ciclo lunar. Cada día de la semana estaba dedicado a uno de los siete grandes astros conocidos en aquel tiempo: Saturno, Sol, Luna, Marte, Mercurio, Júpiter y Venus. Estos eran los días de la semana:

  1. Saturni dies. Día de Saturno. Sábado.
  2. Solis dies. Día del Sol. Domingo.
  3. Lunae dies. Día de la Luna. Lunes.
  4. Martis dies. Día de Marte. Martes.
  5. Mercurii dies. Día de Mercurio. Miércoles.
  6. Iovis dies Día de Iove (Júpiter). Jueves.
  7. Veneris dies. Día de Venus. Viernes.

Algunos de estos nombres han sido modificados en nuestro idioma. El día de Saturno fue cambiado por el de sábado, derivado de la palabra hebrea Sabbath, que significa día de descanso y que para ellos es el último día de la semana. El día del Sol fue llamado domingo a partir de Dominicus dies, día del Señor, al ser en el que se produjo la resurrección de Jesucristo. Esta denominación se debe al emperador Constantino, que en el año 321 implantó de forma definitiva la semana de siete días, empezando en el Domingo. En otros idiomas como el inglés, continúa utilizándose la antigua designación para el sábado y el domingo: Saturday, día de Saturno, y Sunday, día del Sol.

Constantino decretó que el domingo fuese el día de descanso, dedicado a adorar a Dios, en lugar del sábado como era costumbre entre los judíos. Quizás quería de esta manera satisfacer a los numerosos seguidores que había en el imperio romano de otra religión, el mitraismo, el culto al dios Mitra, cuya representación era el Sol.

Las horas

Se debe a los sumerios la división del día en 24 horas, de las horas en 60 minutos y de los minutos en 60 segundos. Los romanos utilizaron esta división del día en 24 horas. 12 horas eran para el periodo de luz natural y las otras 12 horas para la noche. Por tanto, la duración de cada una de ellas era distinta según la época del año. Las horas del periodo de luz natural del día, en el mes de diciembre llegaban a tener sólo 44 minutos y, en cambio, en el mes de junio tenían hasta 76 minutos. Para medirlas se utilizaban relojes de arena y en menor medida relojes de sol y de agua.

El tramo de tiempo del día entre la salida y la puesta del Sol estaba dividido en 12 horas de la misma duración cada una. Las horas se expresaban con números ordinales: la hora prima, la hora secunda, la hora tertia, etc. La hora prima era la primera del día, la del amanecer. La hora que marcaba el final del día, la puesta de sol, era la hora duodécima. La hora sexta coincidía con el mediodía y se solía utilizar para descansar; de ella deriva la palabra siesta. En cuanto a la noche, inicialmente estaba fraccionada en 4 partes iguales llamadas vigilias, de 3 horas de duración cada una. Eran la prima vigila, la secunda vigila, la tertia vigila y la quarta vigilia. Coincidían con los turnos de vigilancia de las guardias militares. Más tarde la noche se dividió también en 12 horas de la misma duración cada una.

El Calendario Gregoriano

El Calendario Juliano se mantuvo sin alteraciones hasta el año 1582, en el que el papa Gregorio XIII promovió su modificación con algunas leves reformas para corregir los pequeños desarreglos que mantenía. Es el Calendario Gregoriano que utilizamos en la actualidad, por el que se rige la mayor parte del planeta. Sirvió para arreglar el error que cometía de 3 días cada 400 años por el cálculo inexacto que existía del número de días con que cuenta el año. El Calendario Juliano tenía un año bisiesto cada cuatro años, por lo que se obtenía una media de 365’25 días por año, es decir 365 días y 6 horas. Sin embargo, la cifra correcta es 365’242189, o lo que es lo mismo: 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45’16 segundos. Esos más de 11 minutos contados adicionalmente a cada año, un poco más de 11 minutos y 14 segundos, habían supuesto un desfase de unos 12 días hasta el año 1582. Suponía una perdida de alrededor de 3 días cada 4 siglos. El Calendario Gregoriano soluciona este problema con el cambio de la regla general del año bisiesto de 366 días cada cuatro años, haciendo que dentro de los bisiestos se excluyan los años múltiplos de 100 excepto los que son múltiplos de 400.

El Calendario Gregoriano ajusta a 365’2425 días la duración del año, lo que aún deja una pequeña diferencia de 0’00300926 días al año de error, es decir, 26 segundos de más respecto a la duración del año real, que se puede corregir con la eliminación de un día cada 3300 años haciendo entonces que el correspondiente año bisiesto no lo sea. Este mínimo desfase se produce por la traslación de la Tierra alrededor del Sol, que no coincide exactamente con un número exacto de días de rotación del planeta sobre su propio eje. Aunque todavía falta bastante tiempo para que esto ocurra y quizás para entonces hayan estimado otras soluciones, influidas tal vez por factores como la variación que existe en la velocidad de rotación y traslación de la Tierra.

La diferencia entre ambos calendarios provocó que el jueves 4 de octubre del año 1582, según el Calendario Juliano, fuera seguido por el viernes 15 de octubre de ese mismo año, según el Calendario Gregoriano. Por lo tanto, desaparecieron 10 días del calendario debido a que se había contado de más en el calendario que instauró Julio Cesar para todo el Imperio Romano. Así mismo, el año nuevo se trasladaba del 24 de marzo utilizado tradicionalmente en el Calendario Juliano al 1 de enero del Calendario Gregoriano.


Fasti Antiates, calendario romano del año 60 a.C. encontrado en la villa de Nerón de Anzio (Lazio, Italia)

CalendarioRomano1

CalendarioRomano2


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