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Los almogávares, tropas al servicio de los reinos cristianos


Los almogávares eran grupos de tropas al servicio de los reinos cristianos de la Península Ibérica, destacando la labor que tuvieron los que estaban bajo el control de la Corona de Aragón. En cierto modo se les consideraba como mercenarios, viviendo de la guerra y de los botines que conseguían de los enemigos a los que derrotaban. Eran hombres con origen campesino dentro los territorios cristianos, que solían habitar con mujeres y niños en zonas fronterizas con los musulmanes. Actuaban en pequeños grupos armados realizando saqueos y ataques sorpresa contra las tropas moras, provocando auténticos estragos. Siempre combatían a pie, siendo feroces, ágiles y rápidos. Vestían con ropa ligera, sin cota de malla. Como armas llevaban lanzas, cuchillos y pequeños escudos redondos.

La primera mención existente de su presencia como milicias del reino de Aragón se remonta a principios del siglo XII, cuando en época del rey Alfonso I de Aragón reforzaban la fortaleza de El Castellar (en el municipio de Torres de Berrellén, Zaragoza) durante la conquista de Zaragoza. Su periodo de mayor relevancia fue en los siglos XIII y XIV.

Tuvieron un importante papel durante en el avance cristiano frente a los musulmanes durante la Reconquista, interviniendo en numerosos enfrentamientos como la batalla de las Navas de Tolosa en el año 1212 y la conquista de Valencia en el año 1238. También los envió la Corona de Aragón en ayuda de la toma de Sicilia en el año 1282. Pero la fama que llegaron a alcanzar se produjo sobre todo por las campañas que realizaron en los primeros años del siglo XIV. Fueron contratados por el emperador bizantino Andrónico II con el fin de luchar contra los turcos, que estaban a punto de alcanzar y asediar la capital. Era el año 1302 y las tropas almogávares llegaron a Bizancio, integradas por cerca de 5.000 soldados junto a sus mujeres e hijos, al frente de los cuales estaba el caudillo y caballero templario Roger de Flor. Obtuvieron un rotundo éxito y lograron derrotar a los turcos. Los almogávares consiguieron retrasar la invasión turca, que finalmente se produciría un siglo y medio después, en el año 1453, formándose el Imperio Otomano y pasando la capital a llamarse Constantinopla (actual Estambúl, Turquía). A pesar de la victoria contra los turcos, los almogávares sufrieron el impago de sus sueldos, que junto al asesinato de Roger de Flor por los bizantinos en el año 1305, provocó que tuvieran una violenta reacción contra sus antiguos aliados, saqueando diversas regiones del Imperio Bizantino. Finalmente fueron expulsados por la ofensiva conjunta de los bizantinos y de los genoveses.

El siguiente destino de los almogávares sería el ducado de Atenas, donde fueron contratados para luchar contra los griegos. Sin embargo, una vez finalizada su intervención con victoria, no recibieron el dinero pactado por lo que en represalia tomaron posesión del lugar en el año 1311, que además se ampliaría en el año 1319 con el ducado de Neopatria, un territorio griego de la región de Tesalia. De esta manera, el ducado de Atenas y el ducado de Neopatria pasarían a formar parte de la Corona de Aragón, a la que pertenecieron hasta el año 1391, cuando los almogávares sucumbieron por la presión combinada de un grupo de fuerzas internacionales, entre las que estaban los turcos, los venecianos y los florentinos.

En el siglo XV su número de integrantes disminuyó de forma considerable debido al fin de las grandes guerras de expansión y la marcha muchos de ellos a distintos ejércitos extranjeros. Aún así, algunos participaron en la Guerra de Granada que puso fin a la presencia musulmana en la Península Ibérica en el año 1492. A partir de aquí, se sabe que unos pocos estuvieron en distintas escaramuzas del norte de África o partieron hacia la aventura de la conquista de América, aunque se puede decir que llegó la desaparición definitiva de los almogávares.

El término almogávar deriva de alguna palabra del idioma árabe, pero hay distintas interpretaciones sobre cual es este término del que proviene. La más aceptada indica que su origen etimológico es el de «al-mugawir», que significa «el que provoca algaradas».


Almogávares. Soldados de Jaime I. Siglo XIII. Museo Nacional de Arte de Cataluña

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