Los diez días desaparecidos del calendario

Los diez días desaparecidos del calendario

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Julio César implantó en el año 46 a.C. un nuevo calendario romano que, en su honor, se conocería como Calendario Juliano, en el que se continuaba con la tradición de empezar el año en el mes de marzo y en el que se corregían los errores que todavía se mantenían, para de esta manera poder fechar de forma correcta las estaciones del año y sus fiestas romanas correspondientes. Con este calendario se continuaría hasta que el papa Gregorio XIII expidió una bula el 24 de febrero de 1582, la «Inter Gravissimas», que establecía para la cristiandad una reforma del calendario todavía vigente. Así nació el Calendario Gregoriano, justificado por el hecho de que desde el Concilio de Nicea se estaba produciendo un pequeño desfase solar cada vez mayor en las fechas de celebración de las fiestas religiosas. La intención de esta bula era la de perfeccionar el calendario anterior, corregirlo y que no necesitara ya ninguna modificación posterior. Los países con mayor influencia católica no tardaron en cumplir los designios papales. España, Portugal y Estados Unidos fueron los primeros en adoptarlo. Inglaterra lo haría en el año 1752.

La principal consecuencia de este cambio fue la desaparición de diez días. Este ajuste supuso que desde el 4 de octubre de 1582 se pasó directamente al 15 de octubre. Además, el año nuevo se trasladaba del 24 de marzo utilizado tradicionalmente en el Calendario Juliano al 1 de enero del Calendario Gregoriano. El Calendario Gregoriano es ampliamente utilizado en la actualidad.

 

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