Motilla del Azuer


Periodo

Años 2400 a.C – 1500 a.C.
Edades del Cobre y Bronce

Lugar

Daimiel, Ciudad Real

Coordenadas GPS

39.043278°, -3.497424°
39º 2′ 35.8008″ N, 3º 29′ 50.7264″ W

Mapa

Google Maps

Acceso

Se puede visitar a través de la Oficina de Turismo de Daimiel. También incluye la entrada a la sala de la Edad del Bronce del Museo Comarcal de Daimiel. Más información en los sitios de internet del Ayuntamiento de Daimiel y del Museo Comarcal de Daimiel.

www.daimiel.es/daimiel/turismo
www.museocomarcaldaimiel.es

Descripción

Las motillas son unos asentamientos de la época de las Edades del Cobre y Bronce que se caracterizan por estar constituidas por varias líneas concéntricas de intrincadas murallas, en torno a una torre central, que formaban auténticas fortalezas. Están documentadas 31 motillas que han llegado hasta la actualidad, todas localizadas en las provincias de Albacete y Ciudad Real. De la mayoría de ellas lo que queda son montículos artificiales de entre 4 y 10 metros de altura, resultado de la destrucción de la fortificación. La Motilla del Azuer es la más representativa de ellas por su tamaño y estado de conservación. El nombre de «motilla» proviene de la palabra castellana «mota» que se refiere a una elevación de terreno.

Durante el siglo XIX se inició el estudio de los extraños montículos que salpicaban la llanura manchega, y que, durante muchos siglos ya habían llamado la atención a las gentes del lugar. Inicialmente se consideraba que se trataban de grandes túmulos funerarios encargados de albergar en su interior enterramientos prehistóricos. Esta teoría se mantuvo en pie hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX, cuando la realización de los primeros trabajos con metodología arqueológica científica relevaron que realmente aquellas elevaciones del terreno eran fortificaciones levantadas durante las Edades del Cobre y Bronce. Sorprendió bastante su ubicación en zonas vulnerables, ya que todos los poblados conocidos hasta la fecha de aquel periodo se asentaban en cerros y lugares de difícil acceso, donde resultaba más fácil la defensa. Los estudios posteriores aclararon esta cuestión.

Las motillas estaban situadas cerca de ríos o humedales, en lugares llanos de la extensa llanura de La Mancha, cada una de ellas rodeada por viviendas construidas en piedra, barro y madera que formaban un poblado a su alrededor. Tenían una importante función de gestión y control de los recursos económicos de los habitantes del asentamiento. En su interior se protegía el agua, elemento básico para el desarrollo de las actividades agrícolas y ganaderas, que se obtenía mediante la excavación de un gran pozo hasta el nivel freático . Durante aquella época se produjeron algunos periodos de sequía que afectaron con especial contundencia al centro de la Península Ibérica. En tales circunstancias, el control del agua que abastecía a los pobladores del lugar resultaba fundamental. Además de esta función, también se utilizaba para almacenar y procesar los cereales, estabular al ganado y producir cerámica junto a otros productos artesanales. Por lo tanto, eran los grandes centros económicos de la época y se convirtieron en importantes lugares a defender, motivo por el cual era imprescindible la fuerte protección que proporcionaban sus altas murallas. La torre central, además, era un punto de vigilancia de todo el entorno. Estos recintos constituyen unas de las más antiguas construcciones existentes en la Península Ibérica, representando un tipo de edificación único en toda la Península Ibérica.

En el poblado correspondiente a cada motilla había una organización social jerarquizada, en donde habitaba en la zona externa un grupo de agricultores, ganaderos y artesanos, junto con una clase gobernante que tenía su vivienda en el interior de la fortaleza, posiblemente en la torre central. El recinto amurallado también podía servir, en caso de necesidad, como lugar de refugio de los habitantes de estas viviendas que estaban a su alrededor.

La Motilla del Azuer está situada a unos 10 kilómetros al este del núcleo urbano de Daimiel y recibe su nombre por localizarse cerca del río Azuer, a unos 300 metros de su orilla sur. La fortificación mide unos 40 metros de diámetro y está construida por varias líneas concéntricas irregulares de murallas de unos 6 metros de altura, realizadas en mampostería de piedras calizas unidas con barro, alrededor del núcleo central, en donde se sitúa una alta torre de planta cuadrada de unos 10 metros de altura que es única de aquel periodo en toda la Península Ibérica. En esta torre se han encontrado dos sucesivos estratos de habitación separados por una gran masa de carbón, producto sin duda de un gran incendio. Dentro del área fortificada, se han localizado maderas que hacen pensar en la existencia de tabiques de este material que dividían su interior. Para la circulación existe una serie de complejos y estrechos pasillos que proporcionan al lugar un aspecto laberíntico. En la parte oriental, hay un patio de planta trapezoidal en donde se encuentra el pozo de agua construido por bloques de piedra, que tiene una profundidad de unos 16 metros y permite llegar al llamado «acuífero 23». En la parte occidental, hay dos recintos separados por una muralla que sirvió para la estabulación de ganado (principalmente ovejas, cabras y cerdos), el almacenamiento de cereales (principalmente trigo y cebada), hortalizas, leguminosas (lentejas, guisantes, etc.) y la producción de cerámica con la existencia de varios hornos. Al interior amurallado se accede mediante dos puertas situadas en sus lados sureste y noreste.

Las viviendas, de planta oval o rectangular, se extendían en un radio de unos 50 metros en torno a los límites de la fortificación, con una población aproximada de algo más de 100 habitantes en total. En las excavaciones se han encontrado piezas diversas, como vasos y vasijas de cerámica, punzones de hueso, pesas de telar, puntas de flecha, fragmentos dentados de sílex, brazaletes de arquero, cuentas de collar y botones. La aparición de un fragmento de pulsera de marfil puede confirmar la existencia de relaciones con la importante cultura argárica del sureste peninsular, que introducía el marfil desde el norte de África. Se han recuperado algunas queseras que certifican que ya hace unos 4000 años existía en esta tierra, que destaca actualmente por su queso de oveja, un pleno aprovechamiento de la leche para la producción de cuajadas, requesones y quesos, antecedentes por tanto de una tradición y de un importante sector económico que ha llegado hasta nuestros días en La Mancha. La esperanza de vida de las personas que habitaban las motillas no era superior a los 30 años, aunque debido a la alta mortalidad infantil, la mayoría de los que lograban superar esta etapa podrían vivir hasta los 40 o 50 años. La antropometría ósea nos ha proporcionado la información de que la altura media de estos manchegos de la Prehistoria era ligeramente inferior a la actual, en torno a 1,7 metros para los hombres y 1,5 metros para las mujeres. La necrópolis está distribuida por distintos puntos del área del poblado, incluso en el interior de algunas viviendas, practicándose el rito funerario de la inhumación individual en posición decúbito lateral flexionado, con escasa presencia de ajuares en los enterramientos. Estos ajuares consistían en vasijas y excepcionalmente en pequeños puñales y hachas de cobre.

Aproximadamente, hacia el año 1500 a.C. algo empezó a cambiar de tal manera que supuso que los habitantes de estas fortificaciones las dejasen de forma progresiva. Se fue produciendo un éxodo hacia algunos poblados cercanos hasta que las motillas fueron definitivamente abandonadas. No se sabe con certeza el motivo de esta gran emigración, aunque se cree que pudo estas relacionado con un cambio climático en el que la sequía del periodo precedente llegó a su fin, con un aumento considerable de lluvias que ya no hizo necesario la utilización de las motillas para proteger lo que hasta entonces había sido un bien escaso.

En la zona existen varios asentamientos de este tipo: Motilla de las Cañas, Motilla de los Palacios, Motilla de la Máquina, Motilla de la Vega Media, Motilla de Zuacorta, Motilla de la Casa del Cura, Motilla de la Albuera y Motilla de Daimiel. Y quizás quede alguno todavía por descubrir. Entre ellos hay aproximadamente una distancia entre 4 a 5 kilómetros y están situados a lo largo de los ríos Guadiana y Azuer.


Ubicación

MotillaAzuerMapa

Fotografía aérea

MotillaAzuerFotoAerea

Fotografías

MotillaAzuer1

MotillaAzuer2

MotillaAzuer3

MotillaAzuer4

Vídeo


El tiempo AEMET. Información elaborada por la Agencia Estatal de Meteorología. Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.


iberHistoria