Cueva de los Casares


Periodo

Desde el Paleolítico hasta inicios del siglo XX

Lugar

Riba de Saelices, Guadalajara

Coordenadas GPS

40.939708°, -2.292206°
40° 56′ 22.95″ N, 2° 17′ 31.94″ W

Mapa

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Acceso

Tras estar temporalmente cerrada debido a la jubilación en el año 2012 de la persona que se encargaba de mostrarla, ahora se puede visitar a través del Museo de Molina de Aragón. Para acceder a la cueva se recomienda llevar calzado adecuado por la humedad y ropa de abrigo por la temperatura, sobre 10 grados durante todo el año.

www.museosdemolina.org

Descripción

La Cueva de Los Casares está situada a 3 kilómetros al norte del núcleo urbano de Riba de Saelices. Es accesible por una pista de tierra por la que se puede circular con el coche teniendo cuidado. Se ubica dentro del Parque Natural del río Tajo, en el valle del río Linares, a unos 100 metros de su orilla izquierda. El río Linares, que vierte sus aguas en el río Tajo 20 kilómetros más abajo, posee actualmente un caudal irregular y es considerado un riachuelo, pero en el periodo paleolítico tenía un caudaloso curso de agua que atraía a sus riberas a la fauna de esa época, hoy extinguida. Se encuentra a una altitud de 1.162 metros, la máxima de los santuarios rupestres hoy conocidos. Su longitud es de casi 265 metros. Salvo los ensanchamientos que corresponden al gran vestíbulo de entrada y a la primera gran sala, el resto se trata de una caverna alta y estrecha. El vestíbulo mide unos 30 metros de longitud máxima y permite que la luz exterior llegue hasta su fondo; ha estado utilizado a lo largo de la historia. La primera gran sala tiene forma regular, de unos 20 metros de longitud y 6 a 7 metros de anchura.

Los testimonios más remotos de la presencia humana de lo que hoy es Guadalajara se remontan al Paleolítico Inferior (anterior a 130.000 años de antigüedad), en forma de utensilios de piedra tallada que servían para llevar a cabo actividades carroñeras sobre animales. Se han encontrado en las terrazas de los tramos altos del río Jarama y de los afluentes del río Tajo. Por ejemplo la Bragadera de Atienza, el barranco de Peña Mira y el Molino Viejo de Muriel son algunos de los parajes que testifican la ocupación humana incluso previa a los neandertales.

Durante el Paleolítico Medio (entre 130.000 años y 35.000 años de antigüedad) existe evidencia de poblaciones neandertales en la Cueva de Los Casares y en la Cueva de los Torrejones de Tamajón, tanto en forma de restos óseos como de utensilios característicos de aquella época. La Cueva de Los Casares ha sido ocupada por distintos grupos humanos desde hace más de 50.000 años.

Durante el Paleolítico Superior (entre 35.000 años y 11.000 años de antigüedad) la Cueva de Los Casares y la Cueva de La Hoz muestran el mejor exponente de arte rupestre paleolítico en tierras del centro de la Península Ibérica. Los homínidos en esta época, sobre todo a partir del periodo Magdaleniense, se expandieron por el valle del río Linares ya que disponían de abundante caza y pesca.

La Cueva de Los Casares constituye la más exquisita expresión del arte paleolítico en el interior de la Península Ibérica. Fue habitada por grupos de cazadores y recolectores que grabaron y pintaron en sus paredes a lo largo de milenios. Su amplio vestíbulo sirvió de vivienda al Hombre de Neandertal, dejando en ella abundante instrumental de piedra tallada y un único resto humano correspondiente al metacarpiano de una mujer joven. Se protegían del frío en su interior, encontrándose los rastros del fuego que allí se realizó. También se han encontrado restos óseos de la fauna que consumían. Igualmente se han encontrado restos del comienzo de las Edades de los Metales.

Se ha podido identificar grabados que tienen de 15.000 a 30.000 años de antigüedad, aunque se cree que la mayoría de las representaciones murales se realizaron durante el periodo Magdaleniense Inferior y Solutrense Superior, con una antigüedad aproximada de 16.000 a 21.000 años, es decir, en un espacio temporal relativamente próximo. En total hay más de 200 grabados. Contiene las representaciones más antiguas de hombres, mujeres y niños en diversas actitudes, de las que se tiene conocimiento en el mundo. Destacan por ejemplo grabados con escenas de una cópula, un parto, una inmersión en el agua, etc. Además tiene una gran riqueza también en dibujos tanto de signos como distintos animales: peces, caballos, uros, bisontes, ciervos, cabras, rinocerontes, león de las cavernas, etc. Existe el dibujo de un caballo con un posible arnés sobre su hocico que podría indicar la domesticación de animales en época paleolítica. También hay dibujos de otras épocas muy dispares; como curiosidad hay dibujado un candelabro judío de siete puntas datado de época bajomedieval.

Se estima que la Cueva de los Casares ha servido de refugio a los humanos de forma estable desde el Paleolítico Medio hasta inicios del siglo XX. Pobladores paleolíticos, neolíticos, de las edades de los metales, celtíberos, romanos, musulmanes, repobladores castellanos, etc., han dejado su huella en este lugar único y privilegiado. Durante la guerra civil fue utilizada como refugio de los habitantes de la zona y sufrió deterioros en bastantes grabados. A partir de entonces se colocó en su entrada un enrejado para protegerla.

En la parte inferior de la ladera donde se ubica la cueva, extendiéndose por parte del valle, hay restos de un poblado celtíbero, que fue abandonado en época romana. Posteriormente se asentó en el mismo lugar un poblado musulmán de la época califal; se levantó en el siglo X y su existencia duró casi dos siglos. Junto con este poblado se construyó durante esta misma época, en la parte superior de la cueva, una torre de vigía musulmana; tiene planta cuadrada y debió alcanzar una altura superior a los 10 metros. Justo antes de entrar en la cueva hay un horno que se utilizaba para la obtención de yeso. Es del siglo X y está relacionado con la edificación de la torre que se encuentra en la parte superior. Este horno fue utilizado hasta el siglo XVI. Una vez dentro de la cueva hay un posible aljibe, en parte natural, que parece que fue realizado con la intención de recoger el agua procedente de un manantial que en época paleolítica manaba por encima de la boca de la cueva.

Cerca de la Cueva de Los Casares, en el término de Santa María del Espino, se encuentra la Cueva de la Hoz. Un abrigo en la roca en donde se han encontrado algunos grabados de la época del Paleolítico.


Ubicación

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Fotografía aérea

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