Las primeras herramientas


Hace 2,5 millones de años los primeros homínidos ya se distinguen por su capacidad de realizar herramientas, lo que significa que se produce la adopción de la tecnología. Se trata de la primera adquisición cultural de la evolución humana.

El olduvayense se refiere a las primeras industrias humanas de la Prehistoria asociadas a la producción de herramientas. Los instrumentos se realizan por percusión de cantos y para producirlos hace falta capacidad de razonamiento y habilidad en la utilización de las manos. Aunque la tecnología prehistórica suele relacionarse con los instrumentos de piedra, se hace también un uso extensivo de materiales más perecederos: madera, hueso, asta y marfil.

La madera es un material orgánico de origen vegetal con una estructura y composición muy complicada al proceder de un ser vivo. Son millones de células capilares que se ordenan tridimensionalmente para conformar su estructura. Con el paso del tiempo los componentes de la madera se van degradando, por lo que apenas nos han llegado algunos restos hasta la actualidad de herramientas realizadas en este material.

En el Paleolítico Superior estas industrias crecen con la aparición de los buriles de piedra, herramientas específicas para trabajar el hueso, el asta y el marfil. Estos elementos son muy valorados en la Prehistoria para fabricar herramientas y artículos ornamentales de joyería. Son materiales duros, compactos y blancos. En el caso del marfil forma parte de los dientes de los vertebrados y el más utilizado es el de los colmillos de los grandes mamíferos. Se compone de un 70% de matriz orgánica compuesta de fosfato cálcico, carbonatos y fluoruros. El 30% restante lo constituye un tejido orgánico, la oseína, que se descompone lentamente por el agua y se reemplaza por silicato de calcio u otra sustancia mineral que le da una apariencia pétrea, rígida y porosa.

Los utensilios más comunes fabricados con estos materiales son azagayas, arpones de una o dos filas de dientes, agujas simples y con ojo, así como una gran variedad de punzones y puntas. Otros instrumentos serían los bastones perforados para enderezar astiles, espátulas, propulsores, cinceles y varillas. Hay herramientas decoradas con muescas agrupadas que pueden representar los primeros objetos de uso matemático conocidos. La fabricación y utilización de herramientas supone las siguientes mejoras en la evolución humana:


1. Optimización de la caza.

Una ventaja fundamental de tener herramientas es la de poder cazar de manera más eficaz. Permiten la captura de mayor número de presas, que inicialmente son de pequeño tamaño.


2. Mejor aprovechamiento de los alimentos.

Se puede descuartizar y aprovechar mejor los restos de los animales. Se logra traspasar las duras pieles de las grandes presas y romper los huesos para llegar al tuétano.


3. Ampliación de la dieta.

El avance en la caza y el aprovechamiento de los alimentos mejora la dieta. Esta fuente adicional de proteínas, vitaminas y otros nutrientes contribuye al desarrollo de los humanos.


4. Manufactura más eficaz de las materias primas.

Las herramientas permiten trabajar con eficacia materias primas como la madera. Seccionar y afilar una rama es imposible sin un filo cortante.


5. Inicio de la capacidad imaginativa.

Crear una herramienta no es un acto trivial. Primero hay que darse cuenta de qué es necesario. Después, y teniendo en cuenta la experiencia adquirida, se diseña en el cerebro. Finalmente se fabrica. Quizás nuestra capacidad para imaginar y planificar sea producto de la tecnología.


6. Aumento de la capacidad cerebral.

La competencia para fabricar herramientas contribuye al progreso de la complejidad del cerebro y por tanto, a su desarrollo.


7. Aumento de la sociabilidad humana.

Los humanos incrementan la sociabilidad a través de los avances tecnológicos. Las herramientas constituyen la representación cultural más antigua que existe.


 


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